La congelación nunca conlleva la pérdida de nutrientes y propiedades si se realiza correctamente y por supuesto, es capaz de conservar intactos los alimentos, ya sean platos cocinados o alimentos básicos. Luego, podrás consumirlos con todas las garantías.
Con una correcta congelación se evita la pérdida de nutrientes y de propiedades y se conservan intactos los alimentos tanto si han sido cocinados como si son crudos con un tratamiento pre-congelado
Se pueden congelar prácticamente todos los alimentos frescos y cocidos (pescados, mariscos, carnes, aves, animales de caza, pan, pasteles, frutas, verduras, huevos)
Recomendaciones a la hora de congelar alimentos
- Alimentos de excelente calidad, frescos y sanos
- Emplear materiales adecuados que protejan a los alimentos del aire y de la humedad y eviten la formación de hielo, quemaduras y coloración de los alimentos para evitar que pierdan valor nutricional. Se han de utilizar:
- Envases herméticos
- Bolsas de congelación con cierre hermético
- Envases procedentes del propio elaborador del producto
- Marcar el envase con una etiqueta especificando el producto que contiene, su peso y la fecha de congelación
- Una vez terminado el proceso de preparación del alimento para su congelación introducirlo pronto en el congelador
- No excederse en el número de alimentos que se van a congelar
- No poner los materiales que contienen los alimentos juntos, para conseguir un congelado más diligente, cuando se haya conseguido la congelación del alimento entonces si se pueden colocar juntos los envases para reducir espacio.
- Es muy interesante tener un inventario de congelación, donde registraremos los alimentos congelados, su peso y su fecha de entrada y su fecha de salida.
Consejos para la congelación de verduras
Las verduras que se suelen consumir crudas no se congelan (lechuga, escarola, tomate crudo, patata cruda, rábano, etc….).
Antes de ser congeladas las verduras se han de escaldar y posteriormente se las deja atemperar para conseguir inactivar las encimas que contienen, reduciendo así la actividad microbiana y los microorganismos contenidos en los alimentos, disminuye el riesgo de contaminación de los alimentos una vez descongelados, además el escaldado conserva su textura.
Antes del escaldado se han de limpiar y quitar si las hubiera las impurezas contenidas en alguna pieza, posteriormente se cortan si fuera necesario en partes de parecido tamaño y se lavan depositándolas en un verdulero poniéndolas en un chorro de agua fría bajo el grifo o en un bol con agua con abundante hielo y se las deja unos 20 minutos. Para el escaldado se pone en el fuego una cacerola con agua y cuando comience a hervir se echan las verduras, el agua dejara de hervir hasta pasados unos minutos, cuando comience a hervir se tapa la cacerola y se empieza a contar el tiempo que cada verdura necesita para un correcto escaldado. Una vez trascurrido el tiempo se sacan las verduras y se enfrían en un chorro de agua fría o en agua helada durante el mismo tiempo que haya durado el proceso de escaldado, se secan, se depositan en el envase adecuado y se congelan.
JUDIAS VERDES
Se han de comprar judías tiernas y tempranas (su fecha de recolección está comprendida entre junio y principios de otoño). Se han de cortar las puntas y quitar las hebras. Se escaldan durante 2 minutos. Para descongelarlas recién sacadas del congelador se echan directamente en agua hirviendo, cuando vuelvan a hervir se echa un poco de sal gorda y se dejan cocer a fuego medio durante unos 5 minutos.